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¿Hay algo en internet que dé más rabia que esto? Encuentras una herramienta de Inteligencia Artificial que promete resolverte la vida. Entras a su web, le das al botón brillante de «Regístrate gratis», pones tu correo, inventas una contraseña (otra más), confirmas el email en tu bandeja de entrada… y ¡pum!
Aparece una pantalla gigante que dice: «Introduce los datos de tu tarjeta de crédito para empezar tu prueba gratuita de 3 días».
A todos se nos queda la misma cara y una sensación de que nos han tomado el pelo. ¿No era gratis? La mecánica es conocida: si te despistas y no cancelas a tiempo, la suscripción se renueva sola y te encuentras un cargo de 30 o 40 euros en la cuenta. No lo hacen todas, pero es lo bastante habitual como para que convenga ir con el ojo puesto.
En ComparexIA hemos venido a salvar tu salud mental (y tu cartera). Hoy te contamos qué herramientas tienen plan gratuito de verdad, cómo comprobarlo tú mismo en diez segundos y qué hacer si no te queda más remedio que dar la tarjeta.
¿Por qué nos piden la tarjeta si dicen que es gratis?
No es que los desarrolladores sean malas personas: es que mantener los servidores de la IA es carísimo. Cada vez que le pides a una plataforma que te dibuje un gato astronauta o te redacte un correo, a ellos les cuesta dinero en potencia de procesamiento y electricidad.
Por eso muchas aplicaciones usan el truco del gancho: te dejan registrarte para inflar sus números de usuarios, pero te bloquean el uso real si no pones un método de pago por delante. Y hay una segunda razón, menos comentada: la tarjeta también les sirve para evitar que la misma persona se abra cuentas gratuitas sin parar.
Herramientas de IA con plan gratuito de verdad
Si estás harto de dar tus datos bancarios antes de saber si una herramienta te sirve, apunta estos nombres. Todos tienen plan gratuito permanente, sin tarjeta:
- Para escribir y pensar: ChatGPT, Gemini y Claude tienen versión gratuita permanente y sin tarjeta. Ojo con la palabra «ilimitado», que verás mucho por ahí: los planes gratuitos tienen tope de mensajes y suelen darte acceso a los modelos menos potentes. Para escribir un correo o resumir un texto te sobra; para un trabajo largo del tirón, te quedarás corto.
- Para crear imágenes: a diferencia de Midjourney, que no tiene plan gratuito, Leonardo AI te da 150 tokens diarios que se reinician cada 24 horas. Cuidado con la traducción mental de «150 tokens = 150 imágenes»: según el modelo y la resolución, da para entre 10 y 35 generaciones al día. Y hay una letra pequeña que conviene saber: en el plan gratuito tus creaciones son públicas por defecto y aparecen en la galería de la comunidad.
- Para buscar con fuentes: Perplexity permite hacer búsquedas gratis sin pagar ni dar tarjeta, con un número limitado de consultas avanzadas al día.
Una advertencia general que vale más que cualquier lista: los planes gratuitos cambian cada pocos meses. Herramientas que hace un año tenían un plan gratis generoso hoy lo han recortado o eliminado. Por eso lo importante no es memorizar nombres, sino saber comprobarlo tú.
Cómo saber en diez segundos si te van a pedir la tarjeta
Antes de registrarte en nada, haz esta comprobación rápida en la página de precios de la herramienta:
- Busca la columna de 0 €: si existe una columna que ponga «Free» o «Gratis» con precio cero, hay plan gratuito permanente. Si lo único que ves es «prueba gratuita de X días», no lo hay: es una suscripción con el cobro aplazado.
- Busca la frase mágica: «no credit card required» o «sin tarjeta de crédito». Las herramientas que no la piden lo dicen bien grande, porque es un argumento de venta.
- Mira si te dicen cuándo empiezan a cobrar: las plataformas serias avisan por correo antes de que termine la prueba. Si en sus condiciones no aparece ese aviso por ninguna parte, ya sabes con qué cuentan.
Si tienes que poner la tarjeta, hazlo con red de seguridad
A veces necesitas sí o sí una herramienta de pago para un trabajo puntual y no hay forma de probarla sin dar la tarjeta. En ese caso, tres medidas que sí funcionan:
- Ponte la alarma el mismo día que te registras: este es el consejo aburrido y el único infalible. Si la prueba es de 7 días, pon el recordatorio para el día 5. La inmensa mayoría de los cobros no deseados vienen simplemente de olvidarse.
- Cancela en la propia plataforma y guarda la prueba: busca el botón de baja en los ajustes de la cuenta, cancela y haz una captura de pantalla del mensaje de confirmación y del correo que te envíen. Si más adelante te cobran, esa captura es tu prueba para reclamar.
- Usa una tarjeta virtual para limitar el daño: muchos bancos y aplicaciones financieras permiten crear tarjetas virtuales con saldo limitado. Registrarte con una de ellas hace que un cobro inesperado no te vacíe la cuenta principal ni interfiera con tus recibos.
Ahora bien, aquí hay un matiz importante que casi nadie cuenta: bloquear o borrar la tarjeta no cancela la suscripción. El contrato sigue vivo, la deuda se acumula y la plataforma puede suspenderte la cuenta y reclamarte el importe. La tarjeta virtual es un cinturón de seguridad, no una forma de darse de baja.
Y si te cobran algo que no autorizaste o después de haber cancelado, no te quedes callado: puedes reclamar a la plataforma con tu captura de pantalla y, si no responde, hablar con tu banco para pedir la retrocesión del cargo. Como consumidor tienes más herramientas de las que parece.
En pocas palabras: antes de registrarte, mira si en la página de precios hay una columna a cero euros o la frase «sin tarjeta»; si solo ves «prueba gratuita de X días», es una suscripción con el cobro aplazado. Herramientas como ChatGPT, Gemini, Claude, Leonardo AI o Perplexity tienen plan gratuito real, aunque con límites. Y si tienes que dar la tarjeta, ponte una alarma, cancela por los cauces de la plataforma y guarda la captura: una tarjeta virtual te protege el bolsillo, pero no te da de baja.
¿Te cuesta decidir qué herramienta usar?
No gastes dinero a ciegas. En ComparexIA verificamos el precio y el plan gratuito de cada herramienta en su web oficial antes de publicarlo, y lo revisamos periódicamente porque estas condiciones cambian cada pocos meses.
Si no sabes por dónde empezar, el recomendador te propone una herramienta según lo que necesites. Y si dudas entre varias, el comparador las pone cara a cara con sus precios y sus planes gratis, para que veas la diferencia real antes de sacar la tarjeta.
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